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.: A la guardería sin lágrimas

 

Los primeros días de asistencia a la guardería de vuestro hijo se tratan de momentos claves. Es el inicio de su vida como ser autónomo, que coincide con la ampliación de su círculo de conocidos, lo que proporcionará un gran impulso a su capacidad de sociabilidad.

La guardería será también la puerta de acceso a un sinfín de aprendizajes que en casa se asimilarían de una manera más lenta. No hay que preocuparse, durante este periodo se programan actividades de forma que cada niño tenga un punto de referencia dentro de un espacio común. Conviene pues, no dejar nada a la improvisación y poner de vuestra parte todo lo necesario para que la experiencia sea un éxito desde el principio.

Estrategias preliminares:

• Enséñale previamente el lugar explicándole lo bien que se lo pasan aquí los niños.
• Realiza en casa las apasionantes experiencias que vivirá en el centro y explícale lo divertido que puede resultar hacer eso mismo con otros niños.
• Recuérdale que venir a este lugar tan divertido es sinónimo de ser mayor.
• Infórmale acerca de las actividades que hará para evitarle sorpresas.
• Adviértele que siempre estaréis esperando a la salida para volver juntos a casa.
• Déjale bien claro que no debe sufrir por perder el contacto con mamá y papá.
• Acostúmbrale a estar con otras personas y fomenta encuentros con otros niños.
• Unas semanas antes trata de acostúmbrale al horario que tendrá.
• Motívale. Cuéntale una historia agradable y divertida que pase en la guardería con un protagonista conocido por él.

Pautas para facilitar su adaptación:

1. Inicio progresivo: Ayúdale a integrarse en su nuevo ambiente de forma progresiva: una hora, dos horas,...
2. Padres, amigos de la educadora: Es importante que os vea hablando en actitud amistosa con la educadora.
3. Respeto a sus hábitos: El centro debe conocer las peculiaridades de cada niño y respetarlas si es posible.
4. La compañía de su mascota: Ese objeto del que no se separa nunca le ofrecerá confianza y le recordará el ambiente familiar.
5. Asistencia regular: Muchas faltas podrían entorpecer el éxito del programa educativo y retrasar su integración.
6. No alargues las despedidas: Despídete con ternura y déjalo sin brusquedades en manos de la educadora.
7. Estate plenamente convencida de que sus lágrimas cesarán enseguida. Confírmalo de todas formas cuando vengas a recogerlo.
8. No le presiones con frases como “se bueno” o “pórtate como una niña mayor”. Necesita frases como “no te preocupes, aquí te lo pasarás bien con tus amiguitos y podrás jugar con muchos juguetes”.
9. No amenaces al niño con cosas relacionadas con la guardería para conseguir su obediencia.
10. No le prometas cosas que no vallas a cumplir: Si se siente engañados es más difícil que vuelvan a confiar.
11. Interésate por su actividad: En el hogar debéis de compartir lo que le enseñan.
12. Alábale: Cualquiera de sus progresos.
13. Informa sobre él: Plantea a la educadora tus dudas, sus necesidades y sus cambios.
14. Infórmate sobre lo que hace: Mantén una línea coordinada con la educadora sobre la evolución del niño para proseguir en casa con la labor iniciada en el centro.

El mejor momento:

Parece que el mejor momento para que el niño entre en contacto con el mundo de la guardería es cuando ya es capaz de andar y se inicia con el habla, o sea, cuando empieza a ser autónomo.

Si por circunstancias se adelanta su ingreso en la guardería, los padres no tienen que sentirse culpables, porque la experiencia siempre le resultará positiva.
Vuestro hijo necesita ir a un centro en donde pueda relacionarse con otros seres que no formen parte de su entorno familiar mientras refuerzan su proceso de aprendizaje bajo la tutela de profesionales de la educación.

La educadora no es Mamá-2:

La educadora nunca puede sustituir a la madre. A veces los niños se comportan de forma distinta en la escuela (por ejemplo, comiendo mejor) no porque mamá no sepa motivarle, simplemente porque no están sobreprotegidos dentro del abrigo familiar, forman parte de un grupo y no son el único centro de atención.

Último consejo:

Es muy importante que estéis convencidos de que la incorporación del niño a la vida escolar va a ser beneficiosa para él, porque de lo contrario le transmitiríamos inseguridad.